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La pasta al huevo Filotea recuerda, por su color dorado, las rubias mieses. Las que crecen, ubérrimas, en Marche (Ancona), por ejemplo, donde esta empresa elabora, siguiendo procesos muy similares a los que ya pusieron en marcha sus “nonne” (abuelas). Y aquí radica su éxito: la excelencia del sabor es innegociable. Pastas ligeras, digeribles, sabrosas.